Mensajero dialogó con Mariana Sciarretta y Miguel Cané acerca del potencial exportador del rubro y los reclamos por políticas concretas que los beneficien.
El turismo médico en Argentina atraviesa una etapa de expansión en volumen de consultas y tratamientos concretados, en línea con un mercado global que acelera su crecimiento. Según explicó Mariana Sciarretta, presidenta de la Cámara Argentina de Turismo Médico, a Mensajero, durante el último año las derivaciones del extranjero «se han duplicado e incluso triplicado» entre las instituciones asociadas.
Las proyecciones internacionales acompañan ese dinamismo. El mercado global del turismo médico se estima actualmente entre 30 y 40 mil millones de dólares, con tasas de crecimiento anual de dos dígitos hacia el final de la década y una expansión particularmente fuerte en Latinoamérica. «Lo que vemos en Argentina es solo la punta del iceberg», sostuvo Sciarretta, al señalar que el país cuenta con infraestructura competitiva y profesionales reconocidos a nivel internacional.
En términos de especialidades, no se observa una concentración excluyente. Desde tratamientos de alta complejidad —incluidos trasplantes— hasta chequeos preventivos y programas de rehabilitación, la demanda extranjera se diversifica. «No hemos detectado desaceleración en ninguna especialidad; por el contrario, hay crecimiento en todos los niveles de atención», indicó la dirigente.

Un factor estructural que impulsa la elección de Argentina como destino es el aumento de costos y tiempos de espera en sistemas de salud de países desarrollados. A eso se suma la capacidad formadora del sistema médico argentino: «Muchos profesionales capacitados aquí luego se convierten en embajadores de nuestra calidad y calidez en el exterior», agregó Sciarretta.
Desde la Cámara enfatizan además el rol estratégico del canal comercial. Agencias, facilitadores médicos y operadores turísticos cumplen una función central en la gestión integral del paciente internacional: coordinación de viaje, alojamiento, traslados, logística y articulación con mayoristas. La sinergia entre el sistema sanitario y el ecosistema turístico es, para el sector, la base del crecimiento como producto exportable.
Sin embargo, la mirada empresaria introduce una señal de alerta. En diálogo con Mensajero, Miguel Cané, expresidente de la Cámara Argentina de Turismo Médico y director de La Posada del Qenti, pone el foco en el segmento de turismo de bienestar y preventivo —al que define como «el más proactivo en salud»— pero advierte que el turismo receptivo atraviesa una situación crítica. Según detalló, el déficit entre turismo emisivo y receptivo superó los USD 5.000 millones en 2024 y los USD 13.000 millones en 2025, con proyecciones que podrían exceder los USD 15.000 millones si la tendencia continúa.
Para Cané, la macroeconomía puede mostrar señales de ordenamiento, pero la “micro” del turismo receptivo y de las pymes enfrenta altos costos laborales, presión impositiva, litigiosidad y falta de financiamiento. «No vislumbramos políticas claras nacionales a futuro», afirmó, al tiempo que reclamó planes estratégicos que fortalezcan la competitividad del sector.

De cara a 2026, el desafío es doble: consolidar el posicionamiento internacional del turismo médico argentino y, al mismo tiempo, generar condiciones estructurales que lo conviertan en un verdadero producto exportable. Desde la Cámara trabajan en articulación con la Cámara Argentina de Turismo y organismos nacionales para mejorar el posicionamiento global y revisar esquemas impositivos que impactan en la competitividad frente a otros destinos de la región.
El consenso es claro: la demanda existe y el mercado global crece. La incógnita es si Argentina logrará capitalizar esa oportunidad con políticas que acompañen a un sector que combina salud, servicios basados en el conocimiento y turismo, y que podría transformarse en una fuente estratégica de divisas.
Nota original: https://mensajero.com.ar/actualidad/un-segmento-con-vaivenes-entre-la-demanda-y-la-competitividad_a69987729fe4a739259c85cd4



